La herencia de los padres hacia los hijos

mayo 28, 2012 @ No Comments
La herencia de los padres hacia los hijos

Si alguien dice: << Tiene la cara del padre >>, oirá la respuesta: << ¡La nariz es de su madre! >>, y a partir de ahí empiezan auténticas riñas familiares. La verdad es que todos quieren que el bebé se parezca a su familia. Entonces es cuando los padres se sienten en medio de un fuego cruzado, como si ellos fueran los culpables de esa guerrilla. ¡Aunque la verdad es que en realidad sí lo son! Al fin y al cabo ellos son los únicos responsables del aspecto del niño; y eso se debe a la herencia, la capacidad que tenemos de transmitir las marcas físicas individuales a nuestros descendientes. Todos hemos heredado una serie de características que vienen no sólo de nuestros padres, sino también de las generaciones anteriores.

Esto pasa cuando el óvulo y el espermatozoide se encuentran y, en un intrincado y misterioso juego dirigido por las leyes de la genética, comienza una nueva vida, con la creación de una célula que dará origen al bebé. En el núcleo de esta célula está grabado todo el <<patrimonio>> genético familiar, las características que lo diferencian, como si se tratase de un testamento.

Esta célula inicial se dividirá en dos, y así sucesivamente, formando billones de célula hijas que, a su vez, llevan en su interior todas las características de un nuevo ser. Cada uno de los progenitores transmite una selección diferente de sus genes a cada hijo. Las posibles combinaciones entre los genes de una pareja son tantas que, teóricamente, pueden ser hasta 70 billones de hijos, todos ellos diferentes. Esta <<regla>> únicamente se rompe una vez cada 300 bebés, cuando nacen gemelos idénticos, ya que tienen origen en un mismo óvulo fertilizado. Éstos son los llamados gemelos monozigóticos.

En los núcleos de las células humanas existen 46 cromosomas, divididos en 23 pares. En el último par se encuentra la diferencia entre el hombre y la mujer (en él hay un cromosoma X y otro Y).

Dentro de cada uno de los cromosomas, dispuestos como si fuesen perlas engastadas en un hilo, están los genes, las unidades que determinan las características del individuo. Son entre 50.000 y 100.000 genes, formados en su mayor parte por proteínas y ácido desoxirribonucleico o ADN.

UN LEGADO MARAVILLOSO

La herencia que recibimos es mucho mayor de lo que imaginamos. En ese <<baúl>> que recibimos de nuestros padres, no  encontraremos únicamente el color de los ojos, del pelo o de la piel, marcas como el tamaño y forma de la nariz, de la mandíbula, la estatura y la condición física; esas cuestiones que tanto alientan las discusiones familiares. De él también obtenemos legados como la obesidad, un elevado índice de colesterol, o enfermedades como la hipertensión; todos los problemas relacionados con la predisposición familiar. La ciencia ya ha detectado cerca de 10.000 enfermedades de origen genético demostrado.

En la práctica, la transmisión de las características de un individuo a otro tiene sus propias leyes. Una pareja blanca tendrá forzosamente hijos blancos, debido a la semejanza de los genes, mientras que una pareja negra tendrá una descendencia negra. Si uno de los dos fuera blanco y el otro negro, el hijo será mulato, tal y como lo determina la combinación de los genes.

Antes de que un padre empiece a dudar de si el hijo es suyo, porque tiene los ojos verdes y él no, sería aconsejable que reconozca algunas reglas que regulan esta mezcla de genes. Esa investigación debe tener en cuenta que la determinación de una característica depende del hecho de que el gen sea dominante o recesivo. Cuando un gen es dominante, es suficiente con que exista en dosis simples (sólo en uno de los padres) para que se manifieste esa característica, mientras que el mecanismo recesivo requiere dos genes, uno del padre y otro de la madre. Por ejemplo, el albinismo es una herencia recesiva, lo que quiere decir que el hijo de un albino no nacerá necesariamente con esa característica (se cree que le sucede a 1 de cada 4 bebés). Lo mismo ocurre con un enano, basta con que el gen de la acondroplasia (responsable del enanismo) sea dominante para que se manifieste esta enfermedad.

Algunas características, como el color de los ojos, vienen determinadas por un sistema complejo de combinación de genes llamado poligénico. De esta mezcla de genes dependerá la expresión final de la característica. Según la regla, una mujer de ojos oscuros casa con un hombre también de ojos oscuros, podrá tener un hijo de ojos claros. Pelo rizado, boca bien perfilada, mejillas rechonchas…

La cantidad de características físicas que las familias, en un intento de reconocer a quién <<ha salido>> el bebé, buscan durante la maternidad son incontables. Y, como no podía ser de otro forma, cada uno arrima el ascua a su sardina.

No hay mayor ciego que el que no quiere ver: o la nariz es pequeñita como la de la madre o es grande y chata como la del padre. La frente es ancha como la del tío Ernesto o estrecha como la de la abuela María, y así sucesivamente.

Todos estos rasgos físicos que se vuelven una <<marca>> familiar son fruto de la herencia genética.

 

¿Y LA PERSONALIDAD?

 

 

Aunque la ciencia avanza y descubre cosas nuevas continuamente, la madre mira a su bebé con aire desconsolado: <<Tan pequeñito y ya tan torcido como su padre…>>

A lo que responde la tía: <<Ojalá aprenda a tocar el piano tan bien como él>>.

¿Tiene sentido esta competición? Aún no se ha conseguido comprobar si la personalidad, el temperamento, la inteligencia y las dotes artísticas, así como otras características del comportamiento, pueden tener un fondo hereditario. La dudad recae en saber hasta qué punto ciertos elementos de la personalidad son innatos, es decir, hasta qué punto forman parte del bagaje genético o son adquiridos bajo la influencia del entorno en que se vive. Algunos investigadores han llegado a dividir el comportamiento de una persona en un 80% innato y un 20% adquirido, aunque aún no se ha podido dar una base científica de esta teoría.

Hasta el momento no existen pruebas de que las células sexuales de las personas con un coeficiente de inteligencia elevado  (que si se almacenaran en un banco servirían de matrices para los niños de un coeficiente intelectual por encima de la media, e igualmente con talento), lleven genes capaces de transmitir a los bebés algún don especial de los padres. Las investigaciones no han llegado a ninguna conclusión definitiva a este respecto, pero la práctica ha demostrado que los hijos de los grandes genios de la humanidad, como por ejemplo Einstein, cuentan con una capacidad intelectual por encima de la media en las mismas materias que los padres. Se cree que existe un comportamiento genético en la inteligencia, pero no se sabe hasta qué punto la influencia del entorno es importante para que se transmita. Además,  los médicos afirman que la influencia de un individuo puede llegar a ser del 50%.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TALENTO ARTÍSTICO

 

 

Las dotes artísticas para áreas como la pintura, la literatura o la música también pueden tener componentes hereditarios. Existen familias enteras que demuestran cualidades en una <<disciplina>> determinada y que se transmiten de generación en generación. Los árboles genealógicos de Bach y Mozart por ejemplo, incluyen a otros músicos y compositores, aunque ninguno de ellos haya alcanzado el mismo nivel de genialidad. Sin embargo, se baraja la hipótesis de que, por ejemplo, el talento para la música pueda trasmitirse a través de algún gen, pero es evidente que en una familia de profesionales de esta área, el niño crece asimilando la información en un entorno de instrumentos musicales y muchos discos.

Por otro lado, está comprobado que algunos comportamientos no dependen de la influencia externa. Así lo demuestran algunos casos de gemelos verdaderos, o monocigóticos, que cuentan con personalidades muy semejantes, aunque hayan sido separados a muy temprana edad y criados en familias y en lugares distindos. Una vez llegan a la edad adulta, algunos presentan los mismos problemas mentales, como la psicosis maníaco depresiva, y esto solo puede deberse a la transmisión genética.

LA HERENCIA ES UN FACTOR QUE INFLUYE A LA HORA DE TOMAR LA DECISIÓN DE TENER UN HIJO

 

 

Cada vez que los científicos anuncian el descubrimiento de otro gen, una nueva esperanza surge para miles de personas. Además de apuntar hacia posibles caminos para el tratamiento de enfermedades hereditarias como la diabetes y la hipertensión, estos avances son importantes para la detección y prevención de muchas enfermedades.

Actualmente ya se han identificado 7000 enfermedades genéticas, 2000 de las cuales ya tenían sus genes estudiados. Este tipo de información es muy valiosa para las parejas que comienzan a formar una familia. Al existir la posibilidad de que los padres transmitan algunas enfermedades a sus hijos, la ética genética hace que la decisión de quedarse embarazada sea una elección consciente.



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