Cuidados del embarazo durante eclipses

julio 15, 2010 @ No Comments
Cuidados del embarazo durante eclipses

Hubo algunas personas que estuvieron muy pendientes: las embarazadas.

Aunque científicamente no existe alguna prueba de que los eclipses afecten al embarazo, siguen prevaleciendo a través de cientos de años la creencia de que un niño puede nacer con defectos o malformaciones si su madre estuvo bajo los “efectos” de un eclipse.

¿De dónde proviene esta creencia tan arraigada en el pueblo mexicano?

Pueden existir distintas explicaciones. Una de ellas nos remonta a la época de los aztecas donde el temor a los eclipses era indescriptible. Uno de sus dioses más grandes, el Sol —o Tonatiu en náhuatl—, era atacado por una creatura muy poderosa que lo devoraba. Los pobladores de la gran Tenochtitlan trataban de ayudar a Tonatiu con ruidos, cánticos, sacrificios humanos… todo lo que pudiera ahuyentar al monstruo.

Las consecuencias de la derrota de Tonatiu eran impensables. Su mundo se sumergiría en el frío y la oscuridad. Por supuesto que el Sol siempre ganaba esa batalla, pero las cicatrices de esa pelea la podrían sufrir otros seres: los niños que nacerían después del eclipse.

Entre los pueblos prehispánicos —y aun en la actualidad—, se creía que un niño que nacía con manchas, malformaciones o sin algún miembro, era por consecuencia del fenómeno conocido por ellos como Tonatiu cualo o “Sol comido”, como llamaban a los eclipses solares.

También existía Mitzli cualo —luna comida o eclipse lunar—donde las consecuencias para los recién nacidos eran igual de terribles, ya que el niño o la niña podría nacer sin labios y sin nariz.

Para evitar esas malformaciones, las mujeres embarazadas recurrían a distintos remedios. Entre ellos, el uso de objetos de metal o de pequeños fragmentos de obsidiana que colocaban dentro de su boca o sobre su vientre. La obsidiana serviría para defender al feto de la creatura que atacaba al Sol o a la Luna durante los eclipses.

El uso de los objetos metálicos, pudiera tener otra explicación. De acuerdo al Dr Roberto Castro en su trabajo “La lógica de una delas creencias tradicionales ensalud: eclipse y embarazo en Ocuituco, México” el uso de metales como protección provendría de la creencia de algunos pueblos, como los mexicas, de que los cuerpos tanto humanos como inanimados, pueden ser catalogados como fríos o calientes. El cuerpo humano permanecería en equilibrio, mas no el de la embarazada que sería un poco más caliente.

Durante los eclipses lunares, por ejemplo, el conejo de la luna —que según la mitología prehispánica fue convertido de una criatura común a un dios por su sacrificio y valentía— busca venganza entre los humanos, tratando de convertir a los fetos en conejos o en seres parecidos a él. Por eso nacerían esos niños con cara de conejo o con labio leporino, como actualmente se le conoce a este padecimiento. Por lo tanto, el uso de un metal (u objeto frío, según esos pueblos) serviría para ocultar el “incremento” de temperatura de la embarazada y así evitar que la creatura-conejo comiera los labios del feto.

Esta puede ser una explicación al uso de metales y colores, sobre todo el rojo, con que protegen las embarazadas a sus bebés.

Científicamente, no está comprobado que los eclipses produzcan daño alguno al feto; pero lo que sí está demostrado es que la autosugestión es más fuerte que la influencia de algún fenómeno natural sobre las personas.



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